Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras
Doi
Abstract
Drawing on correspondence from her personal archive, this article examines the question of identity during the years in which Uruguayan-born writer Ulalume González de León (née Ibáñez Iglesias, 1928–2009) defined her career as a poet while consolidating her Mexican identity in both civic and cultural terms, roughly from 1949 to 1984. This examination pursues two objectives: to identify the moments of identity crisis related to nationality, and to clarify a series of biographical details that shaped her authorial persona. These personal and aesthetic tribulations were partly rooted in her family ties to the Uruguayan poets Roberto Ibáñez and Sara (Iglesias) de Ibáñez, and are considered at two key moments: when she began publishing the short stories that would become A cada rato lunes (1970), and when she refused to be included in the Diccionario de literatura uruguaya (1987). In other words, Ulalume González de León’s consolidation as a writer was not only shaped by personal concerns, but was also the result of a lengthy process in which her debts to Latin American writers—Uruguayan and Mexican alike—converged with the apparent influence of the environments in which she grew up or in which she developed A cada rato lunes, independently of and alongside her more prominent writing project, Plagios (1973–1980).En este texto, a partir de la correspondencia perteneciente a su archivo personal, reviso la cuestión de la identidad en los años en que la escritora de origen uruguayo Ulalume González de León (nacida Ibáñez Iglesias, 1928–2009) definió su carrera como poeta al tiempo que se consolidaba como mexicana tanto en términos civiles como culturales, aproximadamente de 1949 hasta 1984. La presente revisión permite plantear dos objetivos: presentar los momentos de crisis identitaria (relacionada con la nacionalidad) y precisar una serie de datos biográficos con que construyó su personaje autoral. Tales tribulaciones personales y estéticas se debieron en parte a su filiación familiar con los poetas orientales Roberto Ibáñez y Sara (Iglesias) de Ibáñez en dos momentos que me interesan: al comenzar a publicar sus cuentos, que conformarían A cada rato lunes (1970), y cuando rechazó ser incluida en el Diccionario de literatura uruguaya (1987). Es decir, en el afianzamiento de Ulalume González de León como escritora no sólo estuvieron presentes las inquietudes personales sino que se trató de un largo proceso en el que confluyeron sus deudas con escritores latinoamericanos (uruguayos y mexicanos incluidos), así como la aparente influencia de los entornos en que creció o en los que desarrolló A cada rato lunes, antes y al margen de su proyecto de escritura más llamativo, Plagios (1973-1980)
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