Este artículo estudia un caso judicial de 1799 en Chile, en el que la esclava Martina Fontecilla denuncia a su ama por malos tratos, para explorar el papel de las emociones y el cuerpo en la justicia colonial. Se plantea que los esclavos no fueron sujetos pasivos, sino actores que utilizaron los tribunales como herramienta de resistencia y defensa del honor. A través del análisis de documentos judiciales, se examinan los gestos, palabras y heridas como pruebas emocionales y físicas. La justicia se entiende no solo como institución, sino como experiencia vivida. El trabajo dialoga con la historiografía reciente sobre emociones, cuerpo y esclavitud, y revela las tensiones entre las leyes y su aplicación en la práctica cotidiana
Is data on this page outdated, violates copyrights or anything else? Report the problem now and we will take corresponding actions after reviewing your request.