En un momento en que el concepto de humanización ha cobrado gran relevancia en el ámbito de la salud, es fundamental entender que no se trata de una tendencia pasajera, sino de un pilar esencial de los cuidados de enfermería. La humanización se ha convertido en un objetivo estratégico en la atención sanitaria, promoviendo un enfoque más empático y respetuoso hacia la dignidad de cada persona. Desde que se inició el plan de humanización del INSALUD en 1984, han surgido numerosas iniciativas destinadas a transformar los centros de salud en espacios más cálidos y humanos. Universidades y asociaciones han desarrollado programas y talleres que capacitan a las enfermeras en habilidades que priorizan la conexión personal con los pacientes. Un ejemplo destacado es la creación del Grupo de Trabajo de Humanización de la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC), que busca fomentar el diálogo y desarrollar estrategias para que la atención comunitaria sea una experiencia más humana y centrada en la persona. Es de vital importancia mantener valores fundamentales en la práctica enfermera: humildad, empatía y respeto por la identidad única de cada paciente. Los cuidados que se brindan deben ir más allá de lo técnico, construyendo relaciones significativas que reconozcan a las personas como lo que realmente son, seres humanos con emociones, preocupaciones y sueños. Con un enfoque en la mejora continua, se propone que la humanización no sea solo un ideal, sino una práctica diaria. Las enfermeras son verdaderos agentes de cambio, y a medida que estos valores se integren en su labor, se reflejará una atención más cálida y cercana, convirtiendo la enfermería en una disciplina que realmente se escribe con H de humanidad. Al integrar la humanización en nuestra atención, estamos contribuyendo a un cuidado más cercano y personalizado, lo que permite que la enfermería se escriba con H de humanidad.At a time when the concept of humanization has become very relevant in the healthcare setting, it is essential to understand that this is not a temporary trend, but a key cornerstone of nursing care. Humanization has become a strategic objective in healthcare, promoting a more empathetic approach that is also more respectful towards the dignity of each person. Since the INSALUD humanization plan was initiated in 1984, several initiatives have been developed with the aim to transform health centres in warmer and more humane spaces. Universities and associations have developed programs and workshops to train nurses in skills prioritizing their personal connection with patients. A prominent example is the creation of the Humanization Work Group by the Association of Community Nursing (ACN), intended to encourage dialogue and develop strategies to turn community care into a more humane and person-centred experience. It is highly important to sustain essential values in nursing practice: humbleness, empathy and respect for the unique identity of each patient. Care offered should go beyond technical matters, and build significant relationships that acknowledge persons as what they really are: human beings with emotions, concerns and dreams. With an approach focused on continuous improvement, humanization is intended to be not only an ideal, but a daily practice. Nurses are real agents of change; and as these values get incorporated into their work, this will translate into a warmer and closer care, and nursing will become a discipline that is really written with an H for Humanity. By integrating humanization into our care, we are contributing to a closer and more personalized type of care, allowing Nursing to be written with an H for Humanity
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