Desde mediados del siglo XX, los espacios rurales especializados en actividades primarias entran en una crisis de
competitividad por la falta de adaptación a los cambios de un entorno cada vez más global y la incapacidad de
responder a los procesos de desarrollo dominantes, desencadenando una crisis estructural que se acrecienta en
las áreas más periféricas, marginales y desconectadas. Como forma de reconectarse con el mundo, en estos
espacios rurales se desarrollan nuevas actividades que se suman a las tradicionales en el contexto de la
multifuncionalidad y la diversificación deseadas, considerando la conservación, protección y puesta en valor del
patrimonio natural y cultural. Así, en términos de multifuncionalidad, los espacios rurales incorporan actividades
recreativas y turísticas. Las expectativas creadas son generalmente altas, al entender el turismo como un
instrumento para la sostenibilidad y el desarrollo e, incluso, como una panacea; de hecho, las políticas
comunitarias han incidido sobremanera en el fomento de actividades turísticas. Pero los resultados con
frecuencia son limitados, pues se encuentran obstáculos para el desarrollo de las nuevas actividades y, en
ocasiones, llegan a comprometerse la propia sostenibilidad y el bienestar de las comunidades de acogida.
Esta investigación, emplea el análisis de caso aplicando una metodología mixta. Se centra en dos espacios
rurales del suroeste ibérico: tres Parques Naturales (Sierra de Aracena y Picos de Aroche; Sierra Morena de
Sevilla; Sierra de Hornachuelos) en Sierra Morena (1989) y un espacio rural post-minero (Cuenca Minera de
Riotinto).
Los resultados muestran que los stakeholders reconocen en la sostenibilidad un propósito, pero no todos ellos
entienden lo mismo al hablar de sostenibilidad y se centran en unas dimensiones por encima de otras y no en su
interconexión. Aunque destaca la contribución del turismo al desarrollo local y rural, las expectativas
generalmente no se cumplen, por la ausencia de un modelo de gobernanza y el predominio de las relaciones de
competencia. La falta de participación y de empoderamiento local son muestras de la paradoja de la
conservación, con desarrollo de procesos no participativos. En definitiva, las percepciones de los stakeholders difieren de la teoría y los datos no necesariamente coinciden con su percepción.
En conclusión, las áreas rurales periféricas tienen un futuro sombrío, con oportunidades limitadas. En el contexto
de crisis estructural de las actividades tradicionales, la conservación y puesta en valor del patrimonio natural y
cultural permiten competir y generar oportunidades de diversificación desde el turismo para lograr el desarrollo
local. Las políticas de desarrollo rural (Grupos de Acción Local) han sido clave en el desarrollo de la oferta
turística. Sin embargo, la acumulación de figuras de protección, aunque favorece el turismo, no garantiza la
conservación. A más de tres décadas de la declaración de Parques Naturales, el turismo se ha desarrollado, pero
no se ha conseguido el proceso de patrimonialización (identitario), y la sostenibilidad y el desarrollo local y rural
siguen siendo un tema de unos pocos. Además, la concentración de actividades no consigue paliar las
desigualdades territoriales, a veces las refuerza, siendo factores internos y externos los que condicionan el
desarrollo del turismo, que llega a entrar en competencia con las actividades tradicionales y amenaza con
convertirse en un monocultivo. En definitiva, los resultados invitan a la reflexión sobre el turismo, la
sostenibilidad y el desarrollo en espacios naturales protegidos y patrimoniales más que al optimismo, ya que el
turismo debe ser una pieza clave, pero no la única, pues es necesario integrar las actividades tradicionales y
garantizar la preservación del patrimonio natural y cultural, desde un planteamiento realista de las posibilidades
y limitaciones.Since the middle of the 20th century, rural spaces specialized in primary activities have entered a competitiveness crisis due to the lack of adaptation to the changes of an increasingly global environment and the inability to respond to the dominant development processes, triggering a structural crisis, which increases in the most peripheral, marginal and disconnected areas. As a way of reconnecting with the world, new activities, which are added to the traditional ones, are developed in these rural spaces in the context of the desired multifunctionality and diversification, considering the conservation, protection and enhancement of the natural and cultural heritage. Thus, in terms of multifunctionality, rural spaces incorporate recreational and tourist activities. The expectations created are generally high, understanding tourism as an instrument for sustainability and development and even as a panacea. In fact, community policies have greatly influenced the promotion of tourist activities. However, the results are often limited, since obstacles are encountered to the development of new activities and, sometimes, the sustainability and well-being of the host communities are compromised.
This research employes the case analysis using a mixed methodology. It is focused on two rural spaces in the Iberian southwest: three Natural Parks (Sierra de Aracena y Picos de Aroche; Sierra Norte de Sevilla; Sierra de Hornachuelos) in Sierra Morena (1989) and a post-mining rural space (Riotinto Mining Basin).
The results show how stakeholders recognise in the sustainability a purpose, but not all of them understand the same thing when talking about sustainability and they focus on some dimensions over others and not on their interconnection. Although the contribution of tourism to local and rural development is highlighted, the expectations are generally not met, due to the absence of a model of governance and the predominance of competitive relationships. The lack of participation and local empowerment are examples of the paradox of conservation, with the development of non-participatory processes. In short, stakeholders' perceptions differ from theory and the data do not necessarily coincide with their perception. In conclusion, peripheral rural areas have a bleak future, with limited opportunities. In the context of a structural crisis in traditional activities, the conservation and enhancement of natural and cultural heritage allows them to compete and generate opportunities for diversification through tourism to achieve local development. Rural development policies (Local Action Groups) have been the key in the development of the tourism offer. However, the accumulation of protection figures, although it favors tourism, does not guarantee conservation. More than three decades after the declaration of Natural Parks, tourism has been developed, but the heritage process (identity) has not been achieved, and sustainability and local and rural development continue to be an issue for a few. Furthermore, the concentration of activities fails to alleviate territorial inequalities, and even, sometimes it reinforces them with internal and external factors conditioning the development of tourism, which comes into competition with traditional activities and threatens to become a monoculture.
In the end, the results invite to a reflection on tourism, sustainability and development in protected natural and heritage spaces rather than optimism, since tourism must be a key element, but not the only one, since it is necessary to integrate traditional activities and guarantee the preservation of natural and cultural heritage, from a realistic approach to the possibilities and limitations.Historia, Geografía y Antropologí
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