México es un país complejo por su geografía, cultura, historia y población, con una superficie territorial de aproximadamente dos millones de kilómetros cuadrados donde convergen una gran diversidad de ecosistemas y condiciones geográficas distintas que sustentan su riqueza natural. Sin embargo, esta heterogeneidad climática determina su predisposición a una serie de eventos peligrosos que pueden llegar a desencadenar desastres naturales de magnitud considerable. En 1986, a raíz de los terremotos sufridos en el país durante septiembre de 1985, y después de las consecuencias del sismo, surge la iniciativa de la creación de una institución que estudiara los aspectos técnicos de la prevención de desastres. El 6 de mayo de 1986, por decreto presidencial se aprueban las bases para el establecimiento del Sistema Nacional de Protección Civil en México (SINAPROC). El 20 de septiembre de 1988, con el apoyo del gobierno de Japón, se creó el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), instancia concebida para mejorar los conocimientos existentes en prevención de desastres y mejorar la participación en actividades de investigación y desarrollo del personal académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Posteriormente se fueron creando los órganos consultivos y estructurales del SINAPROC, así como la primera ley de protección civil en el país, los cuales concedieron acciones estatales y locales, que antes solo eran operadas a nivel federal, y le dieron fortaleza al sistema. En este trabajo se expone la gestión de riesgo en México, sus inicios, su estructura, sus funciones y cómo se establece la coordinación entre el Sistema Nacional de Protección CivilLos procesos actuales de urbanización, manifestados en el crecimiento de las ciudades y relacionados tanto con la carencia de políticas de desarrollo territorial adecuadas como con la ausencia de una gestión política correcta y estructuras organizativas eficientes, llevan a graves problemas de desarrollo, los cuales se expresan en una gobernabilidad deficiente y, como consecuencia, en un exceso de concentración urbana y problemas de distribución del crecimiento en el territorio (Castillo et al. 2010). El rápido proceso de urbanización que aún sufre América Latina con el crecimiento desordenado de grandes ciudades y numerosas ciudades intermedias emergentes, señala un proceso de concentración de riesgo cada vez más urbano (Lavell y Argüello, 2003)