Universitat Autònoma de Barcelona. Unitat d'Història Econòmica
Abstract
Los procesos de urbanización en la Europa occidental han sido analizados desde diversas perspectivas. En unos casos, como resultado de un diverso conjunto de cambios económicos, políticos y sociales y en otros, como causa a su vez de otros procesos posteriores, que habrían reforzado la senda del crecimiento. A menudo estas perspectivas son complementarias, al diferenciarse por las variables dependientes e independientes elegidas en cada caso. Reconocer esta situación, sin embargo, no exime de precisar mejor dos cuestiones: cómo funcionaron los mecanismos de transmisión de los cambios observados entre unas y otras variables, y cómo evolucionaron en el tiempo estos mecanismos. En el presente artículo avanzaremos algunas respuestas a estas cuestiones. Con esta finalidad tomaremos como referencia aquellos razonamientos que ponen el acento en la evolución de los ingresos, para explicar dos aspectos del crecimiento económico: los cambios que se experimentaron en la dieta en los núcleos urbanos durante los siglos XIX y XX y los cambios que se experimentaron en la disponibilidad de sus componentes. En estos análisis también se consideran los cambios en los precios, pero en la medida que esta variable acostumbraba a tener valores más altos en las ciudades y que sus tendencias a escala espacial tendieron a confluir, su consideración acostumbra a ocupar un lugar secundario en los análisis mencionados. En este artículo discutiremos estas cuestiones, analizando el consumo de proteínas animales en la ciudad de Barcelona entre mediados del siglo XIX y 1935