Durante los últimos cuatro meses, la crisis policial desplazó gran parte de los
ejes del debate político y social en el país. Esquemáticamente, este último
período se puede dividir en dos momentos y un interludio: hasta el fin del año
2010, mientras el gobierno intentaba normalizar las relaciones con los
uniformados sin renunciar a su política de restructuración institucional, arreció
una campaña política y mediática contra el gobierno centrada en el temor a la
delincuencia y la exigencia de reforzar la seguridad ciudadana. Durante esos
dos meses, por primera vez desde su llegada al poder, la agenda política
estuvo marcada por la oposición y no por el gobierno. Entre enero y febrero de
2011, en un giro notable, gracias a la decisión presidencial de convocar a una
consulta popular, el gobierno reconquistó la iniciativa política sobre el tema y
cambió el eje de la discusión nacional hacia las preguntas y el nuevo proceso
electoral. En el vértice de este giro político, a inicios de enero, el régimen
ciudadano cumplió cuatro años en funciones, un récord de longevidad en un
país que no ha visto gobiernos que terminen su mandato desde 1996. Durante
ese breve interregno, en la discusión pública dominaron los balances globales
de logros y dificultades. Este breve informe hará un análisis de esos tres
momentos y tentará una lectura de su significado