Atravesamos un momento de total incertidumbre en las estructuras humanas, principalmente en los avances de la ciencia y la tecnología. El Derecho, como ciencia humana, no esta aislado ni resguardado a este fenómeno global, toda vez que él, entendido como conjunto de normas y su ejercicio/aplicación por los operadores jurídicos, experimentará un gran número de cambios. En términos de legislación se plantean unos dilemas éticos y bioéticos muy complejos, por lo que tendremos que asumir una postura legislativa sobre estos avances, entendiendo que debemos legislar -si decidiéramos hacerlo- pensando no en lo actual, sino en lo que vendrá