El régimen surgido de la victoria de los guerrilleros comandados por Fidel Castro en plena Guerra Fría todavía resiste como una fortaleza asediada. Además, contra lo previsi-ble, sigue manteniendo una influencia política importante en América Latina. El precio que paga su población es muy alto, tanto en materia de derechos y libertades como en inseguridad alimentaria y calidad de vida. No es fácil expli-car esa paradoja: un régimen fracasado en el ámbito interno, sigue siendo reconocido y res-petado en el externo. Cuba vive una coyuntura importante: el comienzo de negociaciones con los Estados Unidos para reanudar las relaciones interrumpidas hace medio siglo