El territorio del arte permite reflexionar y actuar sobre la realidad. Desde la Educación Artística se pueden aprovechar numerosos recursos para mejorar y transformar esta realidad en base a criterios como el respeto, la colaboración y la equidad. El autor del artículo propone una defensa de los derechos humanos a partir de las geografías del arte y sugiere encaminar los esfuerzos hacia una mayor aceptación de la diversidad sexual en las aulas