El artículo muestra la utilización del mito que hace Pasolini en su película Medea (1969), en la que contrapone el mundo arcaico, bárbaro y mágico de Medea al moderno, civilizado y racional de Jasón. La oposición no implica solo un plano temporal (pasado / presente), sino también espacial (Europa / Oriente), y sirve al escritor y cineasta para expresar su crítica a la alienación de la cultura europea en un sentido amplio, que comprende desde las relaciones humanas a la justicia y la religión. Todos estos aspectos se articulan en una película de extraordinaria densidad cuya riqueza significativa no se agota en esta propuesta de análisis