El estudio de un objeto cerámico inédito procedente de la domus de la Fortuna de Carthago Noua (Cartagena, España) ha permitido identificarlo como un rallador. Dicha interpretación ha sido corroborada gracias a la realización de un ejercicio de arqueología experimental. Su presencia completa el repertorio de vajilla de cocina en la antigua colonia portuaria a finales del s. II al tiempo que sugiere diversas cuestiones sobre su uso