Cumplimiento del protocolo diagnóstico y terapéutico de infecciones asociadas a cateter Tenckhoff en pacientes en el programa de D.P.C.A. del H.E.A.L.F. 2012-2014
La diálisis peritoneal se ha usado con éxito para tratar a los pacientes con uremia en la nefropatía terminal desde mediados de la década de 1940. La peritonitis era un efecto secundario que se asociaba con frecuencia y que impedía que se aceptara la diálisis peritoneal crónica, hasta que Henry Tenckhoff, en 1968, desarrolló un catéter de acceso mejorado. Este catéter disminuyó de forma notable la incidencia de peritonitis, pero las publicaciones iniciales de pacientes sometidos a DPAC con este catéter indicaron proporciones de peritonitis de más de seis episodios por paciente y año.1 En la actualidad, los centros notifican tasas de infección de menos de un episodio en 24 pacientes-meses y de tan sólo un episodio en 60 pacientes-meses.1, 2 La peritonitis recidiva en el 20-30% de los pacientes. La diferencia de la frecuencia de peritonitis varía de un país a otro, y muchas veces, en un mismo país, entre un centro y otro. Esto se debe a diferencias en el entrenamiento de pacientes, protocolos de manejo y prevención de infecciones, y en la forma de registro.3 La peritonitis persiste como la principal complicación de la diálisis peritoneal. Aunque menos del 4% de los episodios de peritonitis producen la muerte del paciente, la peritonitis en un factor contribuyente a la muerte en 16% de los casos. Además, la peritonitis prolongada y severa puede llevar a la falla de la membrana peritoneal, y es la principal causa de falla de diálisis peritoneal y cambio a hemodiálisi