La revisión del conocimiento y de la investigación bajo un prisma de género permite aflorar patrones y sesgos ocultos, pero sobre todo muestra una realidad evidente, soslayada por la dirección de la mirada amaestrada y orientada en las direcciones y sentidos marcados por el patriarcado. El paso desde la división sexual al análisis de género nos aleja de los planteamientos biologizados y nos inserta en una clave social, económica, de la comunicación, las migraciones, o la política. Así es posible comprender, en una dimensión amplia, compleja y diversa, aspectos de desentrañamiento en las constricciones sociales que ocultan razones económicas, formas de poder de un reparto del mundo desigual e inequitativo.(pp. 25-47