Presentamos aquí un poema latino de Benito Arias Montano incluido en los Hymni et Secula y escrito excepcionalmente en dísticos elegíacos; su valor radica en la imitatio que opera Montano no sobre el lírico Horacio, su habitual modelo, sino sobre el elegíaco Tibulo (II, 1). La comparación de ambos poemas, clásico y renacentista, resulta doblemente interesante: por un lado, para desvelar las técnicas de creación poética en la lengua del Lacio durante el Renacimiento; por otro, para determinar la línea fronteriza entre elegía y oda en la poesía de nuestro ilustre humanista