Lo digital ha cambiado nuestras vidas, nuestra rutina diaria, la forma de trabajar y las relaciones sociales. Es así, que en un donde lo digital lo aborda todo, donde nos podemos conectar desde cualquiera lugar del mundo, ¿es posible crear un espacio de desconexión digital? De la formulación de esta pregunta nace el germen de la propuesta. El proyecto trata de reflexionar sobre la creación de un vacío digital, de un lugar fuera de cobertura, donde desconectar, interactuar y volver a conectar con la realidad. Se trabaja a partir de dos escalas: una escala territorial de analizar y aprender del territorio y cómo podemos beneficiarnos de el; y una escala tecnológica de estudiar cómo se puede impedir el paso de las ondas móviles. Se propone una arquitectura de recorrido y a la vez de refugio, basándonos en los elementos de la arquitectura tradicional del lugar: el espacio habitable y la galería. Diferentes grados de uso que van a delimitar el nivel de cobertura. El programa que se plantea responde a las necesidades de: alojamiento, zonas comunes de interacción, y zonas de talleres, actividades y baño