En este trabajo se desarrolla un modelo basado en la teoría de los incentivos para analizar la asignación
óptima de los riesgos en los contratos de infraestructuras y servicios públicos, en un entorno de
información asimétrica entre principal (Administración Pública) y agente(socio privado), y de aversión
al riesgo de este último.
La principal conclusión del trabajo es que, en un contrato óptimo, la transferencia del riesgo de demanda
al socio privado será mayor, frente al riesgo de disponibilidad, en la medida en que tengan mayor
incidencia aquellas dimensiones de la calidad del servicio que puedan ser observadas por los usuarios
pero no verificadas por la Administración