Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (PUFA n-3) son ácidos grasos esenciales que deben obtenerse a través de la alimentación o mediante suplementación dietética. La principal fuente nutricional de omega-3 proviene de la ingesta de pescados azules, aceites vegetales y frutos secos, entre otros. El principal precursor del n-3 es el ácido α-linolénico (ALA), que puede ser alargado y desaturado a través de distintas vías metabólicas, dando lugar a sus metabolitos: ácido docosahexaenoico (DHA) y ácido eicosapentaenoico (EPA).
Los ácidos grasos omega-3 poseen propiedades antiinflamatorias, antitrombóticas, antiarrítmicas y antiangiogénicas. Además, se ha demostrado que el DHA se expresa altamente en las membranas de las células fotorreceptoras retinianas, encargas de detectar y responder a estímulos luminosos para iniciar el proceso visual.
Los múltiples efectos y funciones recogidas en un sinnúmero de artículos científicos sobre el papel del omega-3 en el organismo, nos hace plantear la necesidad de realizar esta revisión bibliográfica para recoger la evidencia científica publicada sobre el uso de omega-3 a nivel visual. Para ello, se ha realizado una recopilación bibliográfica de todos los artículos encontrados referentes a este tema. Obteniendo así que las patologías visuales para las cuales hay evidencia científica del papel de los ácidos grasos n-3 son: ojo seco, degeneración macular asociada a la edad y retinopatía diabética.
Se han asociado los omega-3 con una mejora de la estabilidad lagrimal, la disminución en la evaporación lagrimal y un aumento de la secreción lagrimal. Esto se debe a la actividad antiinflamatoria del n-3, a través de su metabolismo a eicosanoides, y el poder inhibidor de prostaglandinas de serie 2, derivadas de los ácidos grasos omega-6. Además, una dieta rica en omega-3 influye en la mejora de la inflamación palpebral (blefaritis) y previene la obstrucción de las glándulas de Meibomio.
Asimismo, se han relacionado los omega-3 con patologías retinianas como la DMAE y la retinopatía diabética, por sus marcados efectos antitrombóticos, hipolipidémicos y vasodilatadores, y por su capacidad para inhibir el factor de crecimiento endotelial vascular (disminuyendo la angiogénesis y permeabilidad vascular).Universidad de Sevilla. Grado en Óptica y Optometrí