La preservación de la propia identidad está en la base del mensaje de destacados movimientos
civiles del siglo XX. La mitología nacional y la etnicidad fueron dos de los ejes temáticos que
vertebraron el discurso de la rebelión zapatista en México en el año 1994. Símbolos, estereotipos
y otros elementos significantes sirvieron a la promoción del mensaje político. Los mitos
son el motor de los movimientos sociales. Chiapas se convirtió en un mito de los movimientos
antiglobalización actuales. Aunque todo eso vino tras el 1 de enero de 1994. Mucho antes, por
los años en los que se gestaba la rebelión en la selva, sus cabecillas acordaron agruparse bajo
la denominación zapatista, dejando así constancia de sus deseos de paralelismo con tan ilustre
mexicano. En México, los medios de comunicación han impulsado que la mitología de la Revolución
se fije en la mente del espectador con unos determinados atributos.
En la prensa española de la época del conflicto encontramos informaciones que se acompañan
de imágenes de Emiliano Zapata y personas de su círculo. Hemos analizado 299 fotografías
recogidas desde el 4 de enero de 1994 hasta el 30 de diciembre de 1994, de las que 114 son del
diario El País, 122 de El Mundo, y 63 de ABC. Incluimos algunas fotografías publicadas que
entendemos son relevantes para el desarrollo de nuestra argumentación. Las conclusiones más
relevantes son que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se publicitó activamente
en la opinión pública con planificación, creatividad y teatralidad. Creó y estructuró diversos
sucesos informativos y jugó con simbolismos en el desarrollo de ellos. El mando zapatista
controló su propia proyección en los medios. Los periódicos españoles El Mundo y El País
reprodujeron viejos retratos del archivo de la Revolución identificándolos con el EZLN