En aras de la calidad, la mayoría de los países en desarrollo se someten, con cierta frecuencia,
a evaluaciones de todo o parte de su sistema escolar. Sin perder de vista la realidad de cada país, de
cada modelo educativo, analizamos dos indicadores que participan, en mayor o menor medida, de las
reformas educativas emprendidas en diversos países miembros de la OCDE. Estos son: el salario del
profesorado y la ratio alumno/profesor junto al tamaño de las clases.
Ambos se incluyen, como una estrategia sugerente y a veces rentable, para aminorar los resultados
desfavorables que embargan a un sistema educativo. Pero también se han utilizado como una medida
de “socorro” ante los resultados adversos obtenidos en evaluaciones externas. Asimismo analizamos la
relación que pueden tener estos indicadores con los resultados del Informe PISA. De manera general
cabe reconocer que no existe una relación directa, aunque sí pueden influir colateralmente. Así,
aquellos países que presentan datos de rendimiento excelente, por lo general, su profesorado recibe
buenos sueldos aunque no todos los que tienen buenos sueldos obtienen buenos resultados. Y también
comprobamos que reducir el tamaño de las clases resultará más beneficioso en determinados contextos,
dado que éste no adquiere un valor absoluto. Puede influir más en las estrategias que se planteen que en
los resultados finales. En general, por encima de cualquier indicador sobresale la selección y formación
del profesorado