Considerar el edificio como un objeto final es un error de principio si perseguimos la
sostenibilidad como factor de diseño de nuestra arquitectura. Actualmente deberíamos
entender el edificio como un ‘banco de materiales’ para las siguientes generaciones y
asumir las consecuencias en el diseño de los sistemas constructivos. De las tres fases
generales del Ciclo de Vida de un edificio –Construcción, Uso y Mantenimiento y,
Descontrucción-, la fase en la que se han concentrado los mayores esfuerzos y en la
que se han obtenido importantes resultados es la fase de Uso y Mantenimiento. Ello
está llevando a concentrar la mayor parte, de las emisiones de CO2 y de las inversiones
energéticas, en las fases de Construcción y Desconstrucción.
El creciente protagonismo de las fases de Construcción y Desconconstrucción en
el Análisis de Ciclo de Vida de un edificio ha llevado a plantear estrategias, desde la
propia fase de proyecto, de mayores eficacias en el diseño de elementos constructivos;
mejores estrategias, encaminadas a la reducción de la cantidad de material, en
los sistemas constructivos; y selección de materiales en función de ciclos cerrados
de los mismos.Peer ReviewedPostprint (published version