La necesidad de una implantación pública cada vez más clara obliga a toda institución, municipio o comunidad -
cualquiera sea su naturaleza- a manifestarse como una entidad unitaria y coherente. En términos de comunicación
esto se traduce en la exigencia de un alto grado de univocidad en todos los mensajes de la “organización”.
Para ello, debe lograrse una gran compatibilidad semántica y retórica no sólo entre los elementos significantes
pertenecientes a cada subsistema (gráfica, publicidad, arquitectura, comunicación verbal, mobiliario urbano,
señalética de calles y edificios, etc.) sino también entre los subsistemas mismos.
En el caso del patrimonio cultural y natural, la utilización de los recursos de comunicación debe estudiarse y
aplicarse con mayor cuidado, haciendo especial hincapié en el respeto de lenguajes, morfologías, materiales y
sobretodo la imagen a proyect