La Esclerosis Sistémica (ES) es un trastorno generalizado del tejido conectivo caracterizado por el engrosamiento y la fibrosis tanto de la piel como de órganos internos asociándose a daño vascular. Tradicionalmente, la afectación vascular en la ES ha sido considerada principalmente microvascular (1). Sin embargo, existe evidencia reciente que muestra que la ES podría también asociarse a lesión macrovascular (2) debido a la situación de inflamación crónica sostenida que predispondría al incremento de la rigidez de la pared arterial (3) y el desarrollo de arteriosclerosis. No obstante, y a pesar de diversos intentos en estudios realizados en la última década, la fisiopatología completa de los mecanismos subyacentes permanece todavía sin esclarecer. El objetivo de nuestro trabajo ha sido analizar; por un lado, dentro de una población de pacientes con ES, una serie de parámetros para evaluar la prevalencia de enfermedad cardiovascular subclínica y la existencia de factores de riesgo cardiovascular y; por otra parte, comparar esos hallazgos frente a una población sana en busca de diferencias que apoyen la hipótesis existente en la actualidad de que, ciertas enfermedades autoinmunes predisponen al desarrollo de arteriosclerosis precoz (3,4)