Las traducciones pueden ser malas (estar artísticamente mal compuestas), tortuosas, chirriantes, toscas, rimbombantes, excesivas, pedantescas, muestras de vanidad del autor, buenas, atinadas, precisas, exactas en la captación de la lengua de partida y en la plasmación en la lengua de llegada, incluso más hermosas que el hermoso original del que parte