El retorno a productos con sabores originales y propios de un origen determinado, así como la consolidación en el mercado de una gama de carnes de alta calidad, han contribuído al desarrollo de la producción de pollos de campo. En los países occidentales, el reciente interés por la recuperada dieta mediterránea y por las nuevas especies animales de consumo, favorecerá su consolidación en la oferta comercial de carnes