La distinta distribución social de rasgos lingüísticos característicos de una región determinada puede investigarse como medida del «regionalismo implícito», o solidaridad regional, de entes tradicionalmente integrantes de dicha región. Para ello hay que hacer abstracción de las diferentes normas autóctonas locales, y buscar en cada localidad no tanto la frecuencia absoluta del rasgo lingüístico en cuestión, sino más bien la «medida de prestigio» que disfruta localmente, reflejada en su distribución relativa en los distintos grupos sociales. Como ejemplo se ofrecen resultados sociolingüísticos preliminares del empleo de le, la, lo en tres de las provincias históricamente integrantes de Castilla la Vieja