Con la Crítica del Juicio Kant da por terminada su obra crítica. En las anteriores se nos presentaban dos 'territorios» irreconciliables'. Un mismo ente encuentra su actividad dividida: el mundo fenoménico (reino de la causalidad, concepción mecanicista de la naturaleza) y el mundo de la moral (reino de la libertad). No hay posibilidad de subsunción del primero en el segundo cuando son considerados aisladamente. Sin embargo la Razón es única y único su campo de actuación: la naturaleza, por 10 que debe haber algún modo de armonizar ambas actuaciones, algo que participe del entendimiento y de la razón. La «facultad de juzgar» será la encargada de restablecer la armonía primaria por medio de la \lidoneidad». Esta facultad no debe ser entendida como un «mero juzgar», sino como un apreciar o estimar con respeto a un fin que supone la libertad