La acalasia, descrita por primera vez en 1674, por Sir Thomas Willis, es un trastorno esofágico motor primario de etiología desconocida, caracterizado por relajación insuficiente del esfínter esofágico inferior y pérdida de la peristalsis esofágica.
Presenta sintomatología variada que incluye: disfagia progresiva, regurgitación y dolor torácico principalmente, aunque puede encontrarse pirosis, dolor epigástrico y pérdida de peso.
En la actualidad, la problemática del retraso en el tiempo al diagnóstico continúa, pues en muchas ocasiones se da manejo a estos pacientes como por enfermedad por reflujo gastroesofágico, retardándose el tratamiento hasta 2 años.
La sospecha clínica debe corroborarse por medio de estudios de gabinete, siendo los principales: endoscopía digestiva alta, esofagograma y el estándar de oro para diagnóstico la manometría esofágica.
Luego de establecer el diagnóstico, se debe valorar cada caso de manera individual en lo que respecta a riesgo quirúrgico, pues el abanico de opciones terapéuticas se acorta conforme aumenta el riesgo quirúrgico.
Se cuenta con tratamiento farmacológico reservado a pacientes de alto riesgo quirúrgico, y procedimientos más invasivos como: dilatación neumática, miotomía endoscópica o quirúrgica para pacientes de moderado o bajo riesgo quirúrgico.
Luego del tratamiento, se debe dar un seguimiento que permita corroborar la mejoría sintomática del paciente y con ayuda de estudios como el esofagograma seriado, se sabrá si realmente el tratamiento utilizado fue exitoso o no, sirviendo además para vigilancia por riesgo aumentado de patología maligna en estos pacientes.UCR::Vicerrectoría de Investigación::Sistema de Estudios de Posgrado::Salud::Especialidad en Cirugía Genera