Richard Hamilton realiza tres exposiciones en el Institute of Contemporary Arts (ICA) en el Londres de los años 50,
participando del ambiente interdisciplinar del Independent Group. Estos montajes exploran la transformación de la sala a través de
la construcción de estructuras que incentivan la participación activa del espectador. A partir del estudio realizado, para el que se
reconstruyen estas propuestas siguiendo su lenguaje técnico original, se analiza cómo los montajes de Hamilton siguen un proceso
evolutivo, en el que parte de la exploración de la forma a partir de patrones de crecimiento natural, continúa elevando la técnica a
herramienta creativa y concluye con la formulación del espacio de interacción con el espectador. Este último montaje, an Exhibit,
sintetiza los hallazgos de los anteriores, dando lugar a una propuesta arquitectónica a modo de tablero de juego que es protagonizada
por la experiencia vivida de sus visitantes. Esta arquitectura es una estructura soporte que se genera a partir de un crecimiento
orgánico ilimitado de un módulo estandarizado, de combinaciones variables y cambiante a cada momento por sus ocupantes. Los
espacios expositivos de Hamilton recogen influencias de las vanguardias y tienden puentes hacia propuestas arquitectónicas contemporáneas
entendidas como soporte para la incentivación de la experiencia de sus habitantes.Richard Hamilton held three exhibitions at the Institute of Contemporary Arts (ICA) in London in the 1950s, participating
in the interdisciplinary environment of the Independent Group. These exhibitions explored the transformation of the room
through the construction of structures that encouraged the active engagement of the viewer. Based on the study carried out, for
which these proposals are reconstructed following their original technical language, an analysis is made of how Hamilton’s montages
follow an evolutionary process, in which the exploration of form based on patterns of natural growth continues to elevate the
technique to a creative tool and concludes with the formulation of the space of interaction with the spectator. This last montage, an
Exhibit, summarised the findings of the previous ones, giving rise to an architectural proposal in the form of a game board whose
focal element is the experience of its visitors. This architecture acts as a supporting structure that is generated from an unlimited
organic development of a standardised module, with varying combinations, and which constantly changes for its occupants.
Hamilton’s exhibition spaces draw on influences from the avant–garde and build bridges towards contemporary architectural proposals
understood as a support for incentivising the experience of its inhabitants