El Pacto de Solidaridad Económica es una consecuencia de la concertación de un acuerdo cupular en la que no intervinieron los obreros, los campesinos, los intelectuales, las amas de casa, los pequeños y medianos empresarios, ni siquiera los técnicos y especialistas más capacitados de las propias dependencias oficiales encargadas de aplicarlo, En el fondo, se trata de un convenio político, con la finalidad de llegar al relevo sexenal sin demasiadas contradicciones entre quienes manejan la economía y la política nacionales. De tal suerte, y pese a los convenios de diversas organizaciones empresariales y ramas productivas, los precios siguen aumentando respecto a los niveles de finales de 1987 y principios de 1988