Las primeras esmeraldas colombianas fueron descubiertas, el año de 1514, en Santa Marta, Costa Norte, por el Capitán General Pedro Arias de Ávila. Durante la conquista se requisaron muchas a los indios y también se recogieron en placeres, lo que ponía en evidencia la riqueza de este país. En 1535, el naturalista Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557) nos señala en la Historia Natural y General de Indias (1535) que desde Tierra Firme 'se han llevado muchas (esmeraldas) en cantidad de diversas estimaciones, é precio', oferta tal que llevó a la caída de precios en Europa