Con la puesta en marcha, ahora hace un año, de Ágora para la ciencia se trataba de ensayar un nuevo formato de comunicación científica, en el que el protagonismo fuera de los propios investigadores, reunidos en torno a un foro de debate. Un foro abierto pero en el que era esencial la formación de un grupo estable de contertulios que le dieran continuidad. Gracias al entusiasmo de investigadores como Francisco García Olmedo, que ofrece en este artículo su visión del ciclo y de la filosofía que lo anima, y otros muchos, el proyecto de Ágora se ha consolidado como una de las lineas más destacadas de la programación de la Residencia