Ha llegado el momento de tomarle de nuevo la temperatura a esa enferma llamada Tierra, que viene padeciendo un alarmante calentamiento progresivo, y de emitir un nuevo parte médico anual1, parte que podría ser muy breve, ya que no se han producido cambios significativos en su estado, pero que, sin embargo, no podrá serlo, pues debe dar cabida a los recientes análisis y observaciones, a las segundas opiniones y a los últimos debates sobre los posibles tratamientos que eliminen los síntomas o atenúen los efectos de su enfermedad, así como sobre la magnitud y distribución de los gastos que se generen en el tratamiento