Una sola palabra bien buscada puede ser más eficaz que cien argumentos cuando se trata de desacreditar cualquier idea o iniciativa, del mismo modo que las caricaturas guiñolescas están haciendo estragos entre nuestros personajes públicos. Así es el caso del apelativo "terminator", que ha sido elegido con indudable ingenio por los enemigos de una particular receta fitogenética cuyos autores son científicos del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos y de la empresa Delta & Pine Land Company, entidades que han obtenido recientemente una patente basada en ella. La empresa no ha sido todavía comprada (patente incluida) por Monsanto, aunque pudiera llegar a serlo dentro de los próximos doce meses, y la idea no ha sido sometida todavía a las necesarias pruebas de viabilidad en campo, aunque es posible que lo sea a lo largo de los próximos cinco a siete año