Las instalaciones interiores de una vivienda como son fontanería, electricidad, acondicionamiento higro-térmico, ventilación, etc., son los elementos fundamentales dentro de la panorámica de la accesibilidad, esenciales para conseguir la satisfacción en los espacios de convivencia familiar; y por tanto deben cubrir las necesidades básicas y específicas para personas de edad avanzada y/o grandes discapacidades.
Su adecuación para el uso de personas de edad avanzada o con graves discapacidades permiten regular los parámetros o indicadores mínimos exigibles
en cuanto a condiciones de aseo e higiénicas, cambios de temperatura y grados de confortabilidad, características del aire, seguridad, luz, sonido, etc.
En este sentido, es necesario estudiar y afrontar soluciones relacionadas con las instalaciones en viviendas que sean capaces de “convertirla”, de manera sencilla
y con bajo coste económico, en un espacio totalmente adaptado a las circunstancias particulares de ambos colectivos