La Unión Europea (UE) utiliza anualmente 35 millones de hectáreas de tierra cultivada virtual, es decir, cultivada fuera de sus fronteras. España es uno de los principales contribuidores a esa demanda del exterior, casi un tercio del consumo de granos español procede de terceros países. Sin embargo, en muchas ocasiones se cuestiona la viabilidad de la propia agricultura europea y española en particular