En el cercano pueblo de Braojos a unos ochenta kilómetros de Madrid saliendo por la carretera de Francia, encontramos una espléndida iglesia cuya parte más antigua la torre pertenece a los años de los Reyes Católicos, con la clásica bola como elemento decorativo, y unas gárgolas bajo el alero. Su escalera de caracol arranca del muro a media altura y se adosa a él como si se tratara de un garito. En la segunda planta, cubierta con bóveda de cañón apuntado, hay una chimenea. Bajo este cuerpo, y dando a la iglesia, la capilla bautismal con bóveda de crucería. Tiene todo el aspecto de una torre fuerte