La obra de Arquitectura de Francisco de Asís Cabrero y Torres-Quevedo
probablemente sea aquélla que —entre las de las grandes figuras de los
arquitectos que inician su carrera en los años de la posguerra— presenta una
mayor continuidad. Una continuidad no sólo interna; esto es, en cuanto a su
propio desarrollo, sino también externa: en cuanto capaz de establecer, de un
lado, un fuerte enlace con los contenidos de la arquitectura moderna de la
década anterior a la guerra civil, y, de otro, la relación con la cultura de lo
que se llamó la "revisión disciplinar", desarrollada en España en los años 70
a partir de la crisis del pensamiento moderno