En las ciudades el aumento del ruido de tráfico de automóviles y en muchos casos la falta de un adecuado planeamiento urbanístico, ha producido un aumento de la contaminación acústica y el incremento de las quejas de los ciudadanos. Las fachadas de los recintos, junto con sus elementos constructivos adyacentes, deben tener un aislamiento acústico a ruido aéreo mínimo según el uso del recinto y los niveles sonoros en la zona donde está ubicado el edificio. Los niveles sonoros que inciden sobre la fachada del recinto dependerán de las fuentes de ruido, generalmente el tráfico rodado, tipos de vías y su distancia al edificio, altura del mismo, naturaleza continua o discreta de la trama urbana, exposición directa o indirecta de la fachada, forma de la fachada, etc. En los edificios de uso residencial es habitual que el cerramiento del hueco se realice con ventanas. En este trabajo se consideran las prestaciones que tienen que cumplir las ventanas de acuerdo con la nueva legislación española en la edificación. Posteriormente se analiza la protección que ofrecen las ventanas contra el ruido de tráfico, sus logros y carencias según las diferentes tipologías, vidrios, cajón de persiana, persiana subida o bajada, etc