Enseguida lo rechacé, por diferentes razones: a) No parecía ser muy serio para acto tan solemne, presidido incluso por un Secretario de Estado; b)Todavía no soy abuelo; c) Intuyo que, probablemente por mi heterodoxa trayectoria profesional, algunos colegas no me consideran un ingeniero pata-negra, y d) ¿Quíén demonios quiere consejos hoy día