Si empiezo declarándome ligado al consejo de redacción de esta revista desde su creación por Fundesco, con el que sigo colaborando en sucesivas etapas de TELOS bajo la batuta de Fundación Telefónica y que me siento honrado de que ya en su primer número, en enero de 1985, se publicase un artículo mío titulado "Cinco subculturas informáticas", es para pedirle al lector su benevolencia por mostrarme un tanto personalista en este editorial