El tejo {Taxus baccata, L.) es una especie protegida en peligro de extinción en la mayor parte de la península Ibérica. Su longevidad (rebrota con frecuencia y algunos ejemplares llegan a superar los dos milenios), su toxicidad (prácticamente toda la planta), en muchos casos su belleza (tejeras fermosas en la Edad Media, etc.), el valor singular de su madera (lisa, dura y flexible), etc. han hecho que este árbol fuese objeto de especial respeto y protección (árbol sagrado, árbol de dolmen, iglesia, plaza o cementerio)en distintos tiempos y culturas del mundo euroasiático1