Desde el interés por conocer la génesis de la arquitectura moderna en Madrid se hace necesario reflexionar sobre la permanencia en Roma de los arquitectos que, entre 1919 y 1925, fueron pensionados en la Academia de España. Yse hace necesario por cuanto que tanto estos (A. Flórez, T. Anasagasti, R. Fernández Balbuena, E. Moya, F. García Mercadal y A. Blanco) como quienes poco más tarde fueron becados por la Junta de Ampliación de Estudios, no sólo se habían formado en la Escuela de Arquitectura de Madrid sino que fue en dicha ciudad donde -casi en su totalidad- desarrollaron luego su actividad profesional