Una de las más sorprendentes contradicciones que
aparecen en la historia de la arquitectura española del
neoclasicismo se centra en la mínima valoración que ha
tenido, a través de diferentes estudios, un arquitecto
como Juan Pedro Arnal. Ni Calzada en su Historia de la
arquitectura, ni Kubler en su estudio sobre la arquitectura
de los siglos XVII y XVIII, ni tampoco Bedat en su
reciente trabajo sobre la Academia de San Fernando de
Madrid han tratado la influencia de este arquitecto