Pocas veces se ha efectuado en España el estudio de la arquitectura de la segunda mitad del siglo XVIII siguiendo esquemas paralelos a los que se dan en la Europa de la Razón. Aceptados dos o tres nombres, desvinculados, por supuesto, de toda continuidad, pasando de Churriguera a Ventura Rodríguez y de éste a Juan de Villanueva; sabiendo al mismo tiempo de la fortuna que tuvieron en la Corte de los Borbones los arquitectos italianos o franceses, el estudio se ha dado de forma sucinta sin esbozar, en ningún momento, los problemas que surgen en setenta años de arquitectura, e ignorando, al mismo tiempo, la presencia en España de un pensamiento arquitectónico