research

«Ni una mala palabra, ni una buena acción»: indiferencia estatal y autonómica hacia los compromisos internacionales de protección del gallego contraídos con la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias

Abstract

La situació del gallec a Galícia i als territoris on tradicionalment es parla (Extremadura, Astúries i Castella i Lleó) no sembla haver experimentat canvis per la ratificació de la Carta europea de les llengües regionals o minoritàries (CELROM). La resistència o indiferència a les advertències dels successius informes per part de les autoritats internes estatals i autonòmiques sembla convertir l'interessant mecanisme d'avaluació en una d'infructuosacadena de repetitives indicacions amb poca transcendència en la modulació de les polítiques lingüístiques. La CELROM ha d'afrontar també el repte d'adaptar-se a fenòmens com la globalització, la societat digital i la privatització de els serveis públics, perquè una interpretació evolutiva de les seves previsions permeti una protecció conforme amb les necessitats del segle XXI.The situation of Galician both in Galicia and in the other territories where it was traditionally spoken (Extremadura, Asturias y Castilla y León) doesn’t seem to have changed because of the signing of the European Charter of Regional and Minority Languages (ECRML). State and regional authorities resistance or indifference towards each of the monitoring reports, transform the interesting monitoring tool in a useless chain of repetitive recommendations with low influence over the scope of the language policies. The ECRML also has to prepare itself to adapt to globalization, the digital society and public services privatization so as an evolutionary interpretation can award protection according to XXI century needs.La ratificación de la Carta Europea de Lenguas Regionales o Minoritarias en 2001, abría una senda de reforzamiento del mandato constitucional de protección de las lenguas. Con respecto al gallego en una doble vertiente: como lengua protegida por los compromisos más elevados de la Parte III para el gallego en Galicia y como lengua tradicionalmente hablada protegida por los compromisos de la Parte II en Castilla y León, Asturias y Extremadura. A pesar de que algunos de los compromisos ratificados no eran especialmente exigentes para las lenguas con estatuto de oficialidad, lo cierto es que otros -singularmente los relativos a la educación y la administración de justicia- requerían claramente cambios en el régimen legal interno y en la organización administrativa[ El instrumento de ratificación que buscó un sistema de protección uniforme y elevado limitado a las lenguas oficiales probablemente desde la confianza de que la práctica totalidad de los compromisos iban a recaer en otros ámbitos (esencialmente en las Comunidades Autónomas), muestra pasados los años que incluso lenguas con un estatuto de cooficialidad no necesariamente cumplen las exigencias de la Carta

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