La corrupción ha sido objeto de estudio a lo largo de la Historia. Primeramente, la corrupción, en el ámbito de la Administración Pública comenzó por esbozar una serie de criterios que servirían de patrón u orientación en otros ámbitos jurídicos distintos. El avance en el estudio de la corrupción y las consecuencias nocivas y perjudiciales que representan en el sector jurídico-privado han supuesto la tipificación de la corrupción en el entorno mercantil y comercial en el ámbito internacional. Dicha regulación ajena al entorno nacional ha propiciado su tipificación en nuestra tradición jurídico penal. Los escándalos de soborno y sus consecuencias en el tejido empresarial han dado buena muestra de la necesidad de atender a la importancia de este modelo de corrupción. Las complejas relaciones económicas y la gran oferta de bienes y servicios ha propiciado que exista un alto grado de corrupción en los negocios. Las empresas ya no ofertan sólo sus servicios. Junto a ellos ofrecen incentivos de toda índole en aras a fomentar (de manera irregular) el interés en sus negocios..