El presente artículo examina, en un primer momento, la estrecha interrelación que existió, desde la Antigüedad hasta principios del siglo veinte, entre la enseñanza de lengua materna, la enseñanza de lenguas extranjeras y la enseñanza
de la literatura y el predominio de la literatura en estas enseñanzas. En un segundo momento, se analiza cómo los desarrollos de la lingüística
que apareció a finales del siglo diecinueve, cambió esa interrelación y cómo se hace necesario para la formación de un estudiante de lenguas restablecer ese vínculo lengua-literatura