El crecimiento ilimitado no es posible si se desarrolla en un planeta finito como el nuestro. Hoy, con muchos de los límites planetarios ya alcanzados, se hace imperativo un cambio de modelo que vaya más allá de las soluciones basadas en el mercado y la tecnología que nos ofrece el concepto actual de desarrollo sostenible. Esta transformación puede ser aportada por el decrecimiento, un camino que nos insta a abandonar la inercia del crecimiento por el crecimiento para reencontrar el equilibrio entre los seres humanos, y entre éstos y la naturaleza. En este contexto, el turismo, una industria destructiva con el medio ambiente y las comunidades locales en sus manifestaciones mayoritarias, podría tener cabida si se desarrolla de un modo realmente sostenible, lo que implicaría una profunda reestructuración del sector