Este estudio tuvo como objetivo determinar si la realización de programas de entrenamiento para el desarrollo de la fuerza muscular produce mejoras en las funciones ejecutivas de personas mayores de 65 años y que no presentan deterioro cognitivo. Para ello, y siguiendo el protocolo de la declaración PRISMA, se seleccionaron y revisaron sistemáticamente diferentes estudios controlados y aleatorizados que, publicados en los últimos 10 años, se encuentran indexados en las bases de datos Pubmed, SportDiscus, Web of Science y Cochrane. Para ello, se utilizó el protocolo de la declaración PRISMA. La búsqueda adoptó los descriptores “Strength” y “Executive Function”, así como sus correspondientes y sólo se incluyeron artículos en la lengua inglesa. Fueron analizados 6 estudios controlados y aleatorizados que presentaban los descriptores adoptados y que cumplían los criterios de inclusión establecidos. Para evaluar la calidad de los artículos y estimar el riesgo de sesgo se utilizó la escala PEDro. En general, el control inhibitorio parece ser la función más sensible a los efectos del entrenamiento de fuerza. Al mismo tiempo, se contemplan mejoras de la memoria de trabajo, aunque sin mostrar significación estadística en varios de los estudios. Por último, la flexibilidad cognitiva es la dimensión que menos receptividad presenta hacia este tipo de ejercicio. De esta forma, se puede concluir que, si bien el entrenamiento para el desarrollo de la fuerza muscular parece mejorar las funciones ejecutivas de personas mayores sin deterioro
cognitivo, son necesarios nuevos estudios que, con mayor rigor, permitan optimizar su efecto sobre dichas funciones.Universidad de Sevilla. Máster en Actividad Física y Calidad de Vida de Personas Adultas y Mayore